UNA NOCHE CON ZORRO
Cientos de espectadores se congregaban en el interior del estadio, para ver a los mejores profesionales ecuestres y a sus premiadas monturas exhibir sus habilidades. Una oscura figura, montando un gran caballo negro, entró galopando a la pista. Vestido como el ficticio Zorro, el hombre montaba un fino semental andaluz, con experta facilidad y control. Al otro lado de la pista, unos soldados representaban la escena de un robo a algunos campesinos. La escena parecía sacada directamente de una película, con el Zorro que venía al rescate.
Mientras Victoria miraba el potente cuerpo del jinete controlar a su bestia, se preguntó cómo se sentiría montar a un hombre así, en su cama. ¿Había albergado una fantasía con el Zorro toda su vida, o era el observar las musculosas piernas aferrar y apretar a su caballo lo que hacía gotear a su coño con incontrolable deseo?
Lo podía ver con la imaginación, bombeando en su mojada funda con su polla de acero caliente. Llevaría sólo su máscara escondiendo su cara e identidad, pero nada más. Casi llegó al clímax allí mismo, en las gradas, contemplando su potente estampa y mirándole dominar a su caballo. Verle, sólo la ponía más caliente.
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UNA NOCHE CON ZORRO
Publicado por clary81 en 9:37 0 comentarios
Etiquetas: Marianne Lacroix, una noche con zorro
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